jueves, 23 de diciembre de 2010

América nuestra



En el dextro de una iglesia lugareña mi pueblo canta
America sustantiva es literato en la identidad de su gente,
donde nacen y crecen los hombres que proclaman
en los aguacatales su verbosidad.

En el atalaya de sus Andes donde el lapislázuli ilumina al sol,
asoma el sudadero de los arrieros que yerran entre arrayanes y guayacanes;
mientras, sus huríes sureñas o nortinas en la espera amasan
la hogaza humilde y compartida de la humanidad.

En tu llana tierra florida y cultivada, recinto fortificado por los mares,
se cobija el Huinca, la Guajira, el Huaso, el Gaucho... que prohíjan al forastero,
porque son hijos de suelo señorial y fértil labrado por manos hacendosas en cada despertar.

En tus costas quebrantadas por el entonar de las olas, levantadas con probidad,
se erigen cientos de caletas  que son cuna de candorosas tejedoras de redes
y, de todo hombre que con su laboriosidad ha de alimentar a los presurosos pueblos
desde la cordillera, selva, pampa, desierto hasta el propio mar.

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